24 de marzo de 2015

Colegio, school, école... o "Mamá ¿dónde está mi cartable?"

Mi hija mayor ayer cumplió 4 años.



Los últimos 2 meses de su vida los ha pasado en un país que no es el suyo en el que se habla un idioma que no es el suyo y yendo a un colegio que habla no uno, sino dos idiomas que no son el suyo.

Los amigos y la familia siempre nos preguntan ¿y en qué habla la peque en el cole?.

Podría contaros que el primer día de colegio fue entusiasmada y salió contentísima. La única queja fue que me había olvidado de darle unas galletas para la merienda (en el cole de Madrid no podían llevar nada de comer para evitar problemas de alergias alimenticias) pero ni una palabra sobre el idioma.

Tuvieron que pasar dos semanas de cole para que una tarde, volviendo a casa me dijera "¿Sabes mamá que en el cole no hablan español?"...

Está claro que no se puede generalizar y que la adaptación no sólo depende de la edad del niño o del idioma, también cambia de un niño a otro. Pero lo que sí que es seguro es que en ciudades como Bruselas, donde como ya os he contado hay tanta población extranjera, los colegios, especialmente los internacionales, están muy preparados para ayudar a la adaptación de los pequeños al idioma.

No sé si hay una edad ideal para que los niños se adapten al cambio de una expatriación pero tengo la sensación de que se tiene que complicar bastante con pocos años más de los que tiene mi hija.

Porque en el periodo equivalente a Educación infantil (de 3 a 6 años, edad en que la escolarización no es obligatoria ni aquí ni en España), el planteamiento es incluso más basado en el juego de lo que se hacía en el colegio de Madrid. Y así, jugando, bailando, cantando y jugando de nuevo es como en estos 2 meses la peque no se ha mostrado en ningún momento contrariada por el cambio de idioma y además vemos como cada día entiende lo que sus profesoras le dicen en francés e inglés y va añadiendo a sus expresiones del día a día vocabulario en esos idiomas. Sí se ha quejado de echar de menos a sus amigos de Madrid pero también a base de juego les ayudan en el cole a estrechar lazos.

Supongo que si la inmersión se produce cuando los niños son mayores, con sus "amistades para toda la vida" y además del lenguaje tienen que preocuparse por superar las evaluaciones de las distintas materias puede parecer un escollo imposible pero en todas las escuelas internacionales que consultamos contaban con apoyo para evitar que los alumnos pudieran sentirse perdidos y estoy segura de que en los públicos también pasa. Suelen agrupar a los que comparten lengua de origen para reforzar el idioma y ajustar el programa. La adaptación social ya es otro tema, aunque aquí lo raro es encontrarte a un belga.

Pese a nuestra buena experiencia, si pudiera volver al mes de octubre, cuando supimos que todo esto iba a pasar, me hubiera gustado haber encontrado a alguien que viniera a "jugar" con la peque en francés o inglés además del par de horas que tenía en el cole de Madrid.

Lo que sí que hicimos fue hablar con su seño de Inglés de Madrid (gracias Aida si algún día lees esto) que nos pasó mucho material para hacer oído. Fundamentalmente canciones y vídeos que poníamos en casa y que luego ha vuelto a escuchar en el colegio de Bruselas y le ha hecho sentirse mejor.

También la dejamos que vea un poco más de televisión de la que veía antes. Ahora el Disney Jr. es en francés y cuando los personajes que ella conocía dicen frases que ya le suenan de clase, salta contenta en el salón repitiéndolas.

Si te va a tocar pasar por esto es buen momento para que les dejes ver la tele en el idioma del destino. Si no tienes tele siempre puedes buscar en Internet películas o dibujos de Youtube o recurrir al DVD que tenga varias pistas de audio.

En cuanto a mí, si pudiera volver al mes de octubre también le hubiera dicho a mi marido que, en lugar de regalarme unas clases de inglés por mi cumpleaños (el día en que me anunció que nos íbamos de España) me las regalara de francés porque a éste paso, me va a tener que dar clases la peque de 4 años.

9 de marzo de 2015

Tipos de coles de Bruselas

En la expatriación el tema que más nos preocupaba era el de la escolarización de nuestros hijos. Supongo que es lo que le pasa a cualquier expatriado, más aún si el país de destino no comparte la lengua del de origen.

En Bélgica puedes elegir enseñanza oficial (gratuita) o privada.
Dentro de la oficial tienes la confesional (católica, islámica...) o la estatal (dividida según cada comunidad lingüística).

El norte es la región de Flandes (flamenca) y el sur la región Valona (francófona).


Os recuerdo que en Bélgica tiene 3 lenguas oficiales. Flamenco (una variante del neerlandés) que habla un 60% de la población (entre la que no me encuentro), francés que habla aproximadamente un 35% de la población (tampoco yo) y alemán (menos del 1% y en la región fronteriza con Alemania) (Ich spreche ein bisschen Deutsch... pa' lo que me sirve...).



La escolarización es obligatoria entre los 6 y los 18 años. Puedes apuntar a los peques al cole desde los 2,5 años.

Bruselas es oficialmente bilingüe.. Eso significa que si te mudas a Bruselas puedes elegir entre un colegio público (confesional o estatal) en francés o flamenco o ambos (el inglés no entra en el programa de estudios hasta los 12 años) o si quieres que la educación sea en otro idioma tendrás que buscar un colegio privado. 

Para las públicas lo mejor es acudir a la comuna en la que vayas a vivir y que te den un listado de los colegios. Y lograr plaza se basa principalmente en la insistencia con la que la pidas.

Dentro de las escuelas privadas podrás elegir inglés, inglés y francés, alemán, sueco...

Al margen de éstas escuelas están las Escuelas Europeas destinadas a hijos de personal de las Instituciones Europeas. Allí sí se imparten clases en las lenguas oficiales de la UE pero hay que cumplir unos requisitos muy estrictos para lograr plaza (fundamental ser funcionario europeo) y la escolarización comienza a los 4 años.

Hasta ahí bien.

Pero Bruselas es una ciudad donde el porcentaje de población extranjera es muy elevado. Población que no siempre va a tener ganas de que a sus hijos les den clases en flamenco (sobre todo si vienen por un tiempo limitado) así que buscarán una escuela internacional o al menos sólo en francés. Y eso que hasta en el famoso informe Pisa se ve que la zona flamenca saca unas notas como las de los países en cabeza, pero es un idioma que es complicado si no lo tienes en casa.

Y además normalmente los expats tenemos en la famosa "carta de expatriación" un punto sobre la financiación de la educación de los hijos.  Y todo eso lo saben

Así que, además del tema del idioma tenéis que estar preparados para ver el precio de los coles de Bruselas. Aseguraos antes de venir de que podéis inscribir pagar con el cambio de residencia. El precio es casi tan determinante como el idioma a la hora de elegir colegio.

Aquí os dejo una guía del MECD con algunos enlaces de distintos colegios. ¡Suerte!

6 de marzo de 2015

Un belga por soleares. Pagar en Bruselas.

Cada apertura de los Telediarios hablan de Bruselas como si ésta fuera la ciudad en la que se cortara todo el pescado y se tomaran todas las decisiones importantes. Yo no digo que no, pero eso da la sensación de que ésta es una ciudad mucho más moderna de lo que en realidad es.

El ejemplo de la vida cotidiana es el dinero. Porque mira que son complicados estos belgas.

  • Aterrizas con un bebé, una niña y un gato y en el Aeropuerto Internacional de Bruselas te las ves y te las deseas para encontrar un taxi que se pueda pagar con tarjeta.
  • Vas al Ikea a hacer una compra de 3 carros y pagas con la Visa/Mastercard. Después vas al mostrador del mismo Ikea para contratar el transporte y te dicen que Visa no. Que Maestro o Bancontact.
  • Vas a pedir sushi a domicilio un día en que estás de cajas de mudanza hasta el moño y sólo puedes pagarlo si tienes una tarjeta de un banco belga.
  • Vas a comprar un billete de avión de Brussels Airlines te cobran 16€ de comisión porque tu tarjeta no es de Bélgica.
  • Vas al supermercado y con tu carro hasta las trancas te dicen que sólo en efectivo o con cheques. Porque en éste país se estilan los tickets para todo. Tickets restaurante, eco Tickets, Tickets para pagar a la asistenta, para comprar aparatos electrónicos; estoy un día por probar a pagar con el dinero del Escapoly (que mi pueblo tiene Monopoly propio) a ver si cuela.
  • Tratar de hacer una transferencia Internacional y que te la rechacen porque las cuentas belgas tienen un campo "comunicación estructurada" que las españolas no tienen y son muy cuadriculados...
  • Vas a comprar una lavadora nueva porque la que tenías no ha sobrevivivo a la caída desde el camión de mudanzas y acabas teniendo que pagarla contrarreembolso porque...
  • O sólo de crédito.
  • O sólo de débito.
  • O sencillamente vas a comer a un restaurante y sólo aceptan efectivo.


Conclusión.

Si vas a venir a hacer turismo a Bélgica, saca dinero antes de salir. Todavía no han echado a Bélgica de la Eurozona, así que si vienes desde España no tendrás que cambiar.
También podrás usar tus tarjetas (en algunos casos) y sacar dinero de los cajeros (ahí la llevas si tu banco te cobra comisión). Pero vente preparado con efectivo porque estamos muy bien acostumbrados a comprar con tarjeta hasta en el "Todo a un euro" de la esquina y aquí eso no se estila.

Si vas a venir una temporada larga mi consejo es que de la que pongas el pie aquí abras una cuenta bancaria belga con su correspondiente tarjeta. Para ello es probable que primero tengas que registrarte en la comuna en la que vayas a vivir, por lo que prepárate a cumplir todos los requisitos. Pero al menos así cubrirás todo el abanico de posibilidades cuando quieras comprar algo.

Nota: La foto de Madame Chapeau se la he cogido a @yarnbombingbruxelles de su Instagram porque ésta estatua del centro de Bruselas con sus ganchillos no podría reflejar mejor el sentimiento ;-) Espero que no te importe.

5 de marzo de 2015

Más que sobrevivir...

Todavía cuento el tiempo en semanas. Como cuando tienes a un recién nacido. Así estoy yo.

Seis semanas y dos días. Todo cuenta. Ese es el tiempo que llevo viviendo en mi nueva vida.
- ¿Nueva vida?
- Sí. Ésta es tu nueva vida.
- ¿Y qué estás haciendo con ella?
- Sobrevivir.

Ese es el diálogo interno que mantengo conmigo cada día. Pero soy consciente de que tengo que hacer mucho más que sobrevivir.

Dicen los expertos que tiene que pasar un año para que te asientes en tu vida de expatriado. Me queda mucho camino por andar pero estoy trabajando en ello.

Me avisaron de que el primer mes iba a ser un infierno. No me avisaron lo suficiente o el concepto de infierno de los demás difiere bastante del mío.



Te expatrian. Dices adiós a tu casa, a tus amigos, a tus familiares, a tu trabajo, a tus costumbres y aterrizas es tu nueva vida. Aterrizas en una ciudad nueva, en una casa nueva, rodeada de cajas, de caos, de idiomas que no conoces, sin amigos, sin familia y con nuevas costumbres. Ya no eres nadie. Y nadie te avisa de lo solo que vas a estar. Tanto como para ni siquiera escribir en tu blog expatriado porque todo lo que te sale es pura soledad.

Y vas sobreviviendo día a día. Y las cajas van vaciándose y las cosas encontrando su nuevo sitio. Y te levantas por la noche y llega un día en que puedes ir a oscuras por la casa sin chocarte con nada. Y ya sabes dónde comprar el pan, sellos o cambiarle la suela a unos zapatos y qué día tienes que sacar cada color de bolsa de basura para que la recojan.

Pero hay que hacer más que sobrevivir. Porque hay vida de puertas para afuera. Porque hay que socializar como sea o al final uno se vuelve tarumba. Aunque siga sin haber podido empezar las clases de francés, porque conciliar no es fácil y no tengo ni 54 minutos para mí desde que estoy aquí.
Y aunque la hospitalidad de ésta ciudad sea a veces tan cálida como su clima...

Mi lista de tareas:
- Salir a la calle a dar una vuelta siempre que haga sol.
- Hacer más fotos.
- Encontrar algún sitio para jugar con los peques y que estén con otros peques (al margen del cole).
- Aprender francés aunque sea a base de Duolingo.
- Dejar de contar los días.
- Encontrar mis 54 minutos...