14 de diciembre de 2015

Navidades a la belga. Saint Nicolas - Sinterklaas

Hoy se cumple un año de la primera vez que puse un pie en tierras bruselenses. Vine sólo unos días para buscar casa y tuve ocasión de ver un poco de ambiente navideño.

Éste año el comienzo de nuestra primera Navidad belga ha sido un poco marciano por culpa del ambiente enrarecido por la alerta de seguridad, pero poco a poco se ha ido olvidando.

Como vamos a pasar las navidades entre Bruselas y España, decidimos seguir el calendario y poner la decoración navideña el primer domingo de adviento. La idea era tenerlo todo preparado para la primera visita de Saint Nicolas a casa.

Si vas a venirte a vivir a Bruselas añade a tu calendario de fiestas navideñas la fête de Saint Nicolas.

San Nicolás se celebra en muchos países europeos, no en todos el mismo día ni con el mismo origen. En Bélgica Saint Nicolas o Sinterklaas viene el 6 de diciembre. Llega aquí después de haber estado en Holanda, a donde llegó el día 5 en un barco procedente de España.

San Nicolás (con sus ropas de santo) es el patrón de los niños y de los marineros. Va montado en un caballo blanco y le acompaña su ayudante, el travieso Père Fouettard, que va en un asno, vestido con ropa colorida y con un saco.

A la leyenda de Saint Nicolas se le atribuyen varios orígenes, unos dicen que la fiesta está inspirada en la figura de Nicolas de Myre o Nicolas de Bari procedente de lo que hoy día es Turquía. Otros dicen que la leyenda tiene su origen en el dios escandinavo Odin que solía ir a caballo acompañado de sus Zwarte Pieten.

Sobre su ayudante hay varias teorías y leyendas. Unos dicen que Père Fouettard o Zwarte Piet (Pedro el negro) debe su color a que es del norte de áfrica y otros dicen que va con la piel manchada de negro porque es él quien se cuela por las chimeneas a dejar los regalos típicos. Dicen que las ropas coloridas son porque era el juglar del santo y también dicen que se lleva en el saco a los niños que se portan mal.

La tradición dice que hay que dejar los zapatos junto a la ventana o a la chimenea y un cubo de agua y zanahorias para el asno mágico de Père Fouettard y una copita para el Santo. Y según cómo te hayas portado, San Nicolás y Père Fouettard te dejará chocolates, galletas típicas spèculoos, mandarinas (que se note que viene de España) y algún regalito.



Lo normal es que Saint Nicolas se haya pasado el día 5 de diciembre por la escuela a saludar y a saber si los niños y mayores hay sido buenos y también suele haber un desfile cuando llega al puerto y por las calles principales.

Normalmente, los niños más pequeños pasan todo el mes de noviembre en la escuela haciendo dibujos, coloreando fichas y cantando canciones típicas de Saint Nicolas, así que es imposible saltarse la tradición si tienes hijos. En Bélgica es uno de los días más importantes del año para los niños. En la guardería y en el colegio de mis hijos el día 5 recibieron la visita del Santo y les dio regalos.



Como dato importante para los españoles, el 6 de diciembre es un día lectivo aunque nuestro primer Saint Nicolas fuera en domingo.

Como ya sabéis que yo estoy a favor de adaptarme todo lo que puedo a las nuevas costumbres, en noviembre compré unos cuentos para los peques que incluso tenían un CD con las canciones típicas. Así en casa leíamos y cantábamos las canciones del colegio.


Y pese a que somos nuevos en Bélgica, Saint Nicolas y Père Fouettard son muy majos y pasaron por casa a dejarnos algunas cositas, incluso para los tíos que estaban de visita, porque éste año hemos sido buenos. Muy buenos.

¿Conocías a Saint Nicolas? ¿Te has adaptado a las tradiciones navideñas de donde vives? Cuéntame :-)

3 de diciembre de 2015

Expat en Alerta 4

He estado unos días pensando sobre si escribir o no esto. Al final he llegado a la conclusión de que era algo que tenía que quedar aquí reflejado y así superarlo para poder seguir adelante. Al fin y al cabo también forma parte de vivir en ésta ciudad.

No voy a meterme en reflexiones políticas, sociológicas o policiales; sencillamente voy a contaros cómo una familia española normal vive que un buen día le digan que hay una Alerta terrorista de nivel 4 en la ciudad en la que viven.

Después de los ataques terroristas de París del 13 de noviembre en Bélgica empezó una operación policial para localizar a los responsables. Resulta que Bélgica es el país de Europa Occidental con mayor población yihadista. Esto no se sabe ahora, esto viene de hace tiempo. De hecho, después del ataque en París a la sede de la revista Charlie Hebdo (el 7 de enero de 2015) ya saltó la noticia sobre el caldo de cultivo belga. Será la alta proporción de población musulmana, será el paro juvenil, será la discriminación, será que los controles han fallado, pero eso es así. Bruselas tiene comunas realmente empobrecidas. Molenbeek a la cabeza.

Para contrarrestar esa imagen Bruselas cuenta también con las sedes de las Instituciones Europeas: la Comisión, el Parlamento, el Consejo de la Unión Europea, el Consejo Europeo. Además de embajadas, representaciones permanentes, asociaciones europeas de cualquier cosa...
Lo que se llama "El corazón de Europa" (¡Oh, qué belleza!)

Cuando toda la operación policial de Molenbeek la Selección Española de fútbol iba avenir a jugar un amistoso contra la Selección Belga y se canceló por motivos de seguridad. Eso sonó a hecatombe en España y desde Radio Victoria me entrevistaron para que contara cómo estábamos viviendo la situación desde aquí. Podéis escucharlo aquí.

Y llegó el viernes 20 y por la noche el gobierno belga decidió establecer la Alerta terrorista nivel 4 (riesgo alto)  basándose en la información que tenían. Eso supuso el cierre del metro, el cierre de museos, centros comerciales y cancelación de espectáculos, la supresión de los mercados del fin de semana y, a partir del lunes, el cierre de guarderías, colegios y universidades. Por la calle más presencia policial y militar, menos gente, en gran medida porque tampoco había a dónde ir y porque ese fin de semana se acabó el otoño aquí y se adelantó el invierno.

Nosotros lo vivimos durante el fin de semana con amigos españoles de visita. Haciendo el poco turismo que la lluvia y el frío nos dejó el sábado. Yendo en autobús de casa al centro sin problemas, comiendo fuera y tomando café en una cafetería del centro. Incluso un gofre que nos supo más reivindicativo que nunca. Y el domingo por la mañana soleado, de paseo, como tantos otros, aunque raro al no tener mercado como cada domingo.

Fin de semana de Alerta 4 en Bruselas

Y el lunes y el martes en casa. Los niños sin colegio y mi marido trabajando desde casa. En general se dijo que era seguro ir a trabajar pero que quien pudiera y quisiera trabajar desde casa, podía hacerlo. Se entendía que había problemas de transporte (hubo huelga de trenes para rematar) y que además los niños estaban en casa, pero no estábamos bajo toque de queda encerrados en casa.

Lunes al sol con Alerta 4 en Bruselas

A lo largo de los 4 días de alerta comimos fuera, fuimos a varias cafeterías, compramos el pan todos los días, dimos paseos... incluso hizo sol... Y saludamos a más militares que de costumbre.

El lunes de la Alerta 4 también hablé por la radio. Podéis escucharme aquí.

Hablé en la radio y escribo esto, en gran medida porque lo peor de esos días no era la sensación que vivimos aquí. Lo peor fue leer, oír o que nuestros amigos y familiares nos contaran cómo se estaba contando desde España lo que estaba pasando aquí. No tuvimos miedo. No lo tenemos. Ahora hay nivel 3...

Además de esa sensación de desconexión con la realidad de España, 10 meses después de llegar a Bruselas nos dimos cuenta de que puedes acostumbrarte a sus horarios, su clima, sus costumbres, no importa donde pagues como expat los impuestos, al final vas a depender de la gestión del gobierno, local, regional, nacional...

Y te das cuenta de que Bélgica es un país caótico, dividido; y Bruselas es la ciudad más caótica y más dividida, de un país donde hay demasiadas cosas que funcionan mal.

Y lees noticias sobre medidas que se van a implantar y te preguntas ¿Cómo es posible que no funcionaran ya?.

Vale, voy a dar mi opinión. Bélgica decidió establecer el nivel de Alerta 4 porque tendría indicios, pero también porque habían hecho demasiadas cosas mal, porque había que dar una imagen al exterior, sobre todo a las collejas y toques de atención que les había dado Francia tras los ataques. Imagen de que se estaba haciendo algo, de que se estaban haciendo detenciones, investigaciones o lo que fuera. Pero el lunes 23 de noviembre por la tarde, dando una rueda de prensa sobre el tema, se retrataron. Alcaldes de comunas, ministra de educación, primer ministro... cada uno opinando distinto y mientras nosotros pendientes de si abrían las escuelas o no o qué pasaba.

Dieron una sensación de cutrez, de improvisación y de que no estaban a la altura del cargo ni de la situación. Pero parece que están acostumbrados.

No, vivir en Bruselas NO ES VIVIR EN EL CORAZÓN DE EUROPA...

Y no, yo no me acostumbro.