14 de diciembre de 2015

Navidades a la belga. Saint Nicolas - Sinterklaas

Hoy se cumple un año de la primera vez que puse un pie en tierras bruselenses. Vine sólo unos días para buscar casa y tuve ocasión de ver un poco de ambiente navideño.

Éste año el comienzo de nuestra primera Navidad belga ha sido un poco marciano por culpa del ambiente enrarecido por la alerta de seguridad, pero poco a poco se ha ido olvidando.

Como vamos a pasar las navidades entre Bruselas y España, decidimos seguir el calendario y poner la decoración navideña el primer domingo de adviento. La idea era tenerlo todo preparado para la primera visita de Saint Nicolas a casa.

Si vas a venirte a vivir a Bruselas añade a tu calendario de fiestas navideñas la fête de Saint Nicolas.

San Nicolás se celebra en muchos países europeos, no en todos el mismo día ni con el mismo origen. En Bélgica Saint Nicolas o Sinterklaas viene el 6 de diciembre. Llega aquí después de haber estado en Holanda, a donde llegó el día 5 en un barco procedente de España.

San Nicolás (con sus ropas de santo) es el patrón de los niños y de los marineros. Va montado en un caballo blanco y le acompaña su ayudante, el travieso Père Fouettard, que va en un asno, vestido con ropa colorida y con un saco.

A la leyenda de Saint Nicolas se le atribuyen varios orígenes, unos dicen que la fiesta está inspirada en la figura de Nicolas de Myre o Nicolas de Bari procedente de lo que hoy día es Turquía. Otros dicen que la leyenda tiene su origen en el dios escandinavo Odin que solía ir a caballo acompañado de sus Zwarte Pieten.

Sobre su ayudante hay varias teorías y leyendas. Unos dicen que Père Fouettard o Zwarte Piet (Pedro el negro) debe su color a que es del norte de áfrica y otros dicen que va con la piel manchada de negro porque es él quien se cuela por las chimeneas a dejar los regalos típicos. Dicen que las ropas coloridas son porque era el juglar del santo y también dicen que se lleva en el saco a los niños que se portan mal.

La tradición dice que hay que dejar los zapatos junto a la ventana o a la chimenea y un cubo de agua y zanahorias para el asno mágico de Père Fouettard y una copita para el Santo. Y según cómo te hayas portado, San Nicolás y Père Fouettard te dejará chocolates, galletas típicas spèculoos, mandarinas (que se note que viene de España) y algún regalito.



Lo normal es que Saint Nicolas se haya pasado el día 5 de diciembre por la escuela a saludar y a saber si los niños y mayores hay sido buenos y también suele haber un desfile cuando llega al puerto y por las calles principales.

Normalmente, los niños más pequeños pasan todo el mes de noviembre en la escuela haciendo dibujos, coloreando fichas y cantando canciones típicas de Saint Nicolas, así que es imposible saltarse la tradición si tienes hijos. En Bélgica es uno de los días más importantes del año para los niños. En la guardería y en el colegio de mis hijos el día 5 recibieron la visita del Santo y les dio regalos.



Como dato importante para los españoles, el 6 de diciembre es un día lectivo aunque nuestro primer Saint Nicolas fuera en domingo.

Como ya sabéis que yo estoy a favor de adaptarme todo lo que puedo a las nuevas costumbres, en noviembre compré unos cuentos para los peques que incluso tenían un CD con las canciones típicas. Así en casa leíamos y cantábamos las canciones del colegio.


Y pese a que somos nuevos en Bélgica, Saint Nicolas y Père Fouettard son muy majos y pasaron por casa a dejarnos algunas cositas, incluso para los tíos que estaban de visita, porque éste año hemos sido buenos. Muy buenos.

¿Conocías a Saint Nicolas? ¿Te has adaptado a las tradiciones navideñas de donde vives? Cuéntame :-)

3 de diciembre de 2015

Expat en Alerta 4

He estado unos días pensando sobre si escribir o no esto. Al final he llegado a la conclusión de que era algo que tenía que quedar aquí reflejado y así superarlo para poder seguir adelante. Al fin y al cabo también forma parte de vivir en ésta ciudad.

No voy a meterme en reflexiones políticas, sociológicas o policiales; sencillamente voy a contaros cómo una familia española normal vive que un buen día le digan que hay una Alerta terrorista de nivel 4 en la ciudad en la que viven.

Después de los ataques terroristas de París del 13 de noviembre en Bélgica empezó una operación policial para localizar a los responsables. Resulta que Bélgica es el país de Europa Occidental con mayor población yihadista. Esto no se sabe ahora, esto viene de hace tiempo. De hecho, después del ataque en París a la sede de la revista Charlie Hebdo (el 7 de enero de 2015) ya saltó la noticia sobre el caldo de cultivo belga. Será la alta proporción de población musulmana, será el paro juvenil, será la discriminación, será que los controles han fallado, pero eso es así. Bruselas tiene comunas realmente empobrecidas. Molenbeek a la cabeza.

Para contrarrestar esa imagen Bruselas cuenta también con las sedes de las Instituciones Europeas: la Comisión, el Parlamento, el Consejo de la Unión Europea, el Consejo Europeo. Además de embajadas, representaciones permanentes, asociaciones europeas de cualquier cosa...
Lo que se llama "El corazón de Europa" (¡Oh, qué belleza!)

Cuando toda la operación policial de Molenbeek la Selección Española de fútbol iba avenir a jugar un amistoso contra la Selección Belga y se canceló por motivos de seguridad. Eso sonó a hecatombe en España y desde Radio Victoria me entrevistaron para que contara cómo estábamos viviendo la situación desde aquí. Podéis escucharlo aquí.

Y llegó el viernes 20 y por la noche el gobierno belga decidió establecer la Alerta terrorista nivel 4 (riesgo alto)  basándose en la información que tenían. Eso supuso el cierre del metro, el cierre de museos, centros comerciales y cancelación de espectáculos, la supresión de los mercados del fin de semana y, a partir del lunes, el cierre de guarderías, colegios y universidades. Por la calle más presencia policial y militar, menos gente, en gran medida porque tampoco había a dónde ir y porque ese fin de semana se acabó el otoño aquí y se adelantó el invierno.

Nosotros lo vivimos durante el fin de semana con amigos españoles de visita. Haciendo el poco turismo que la lluvia y el frío nos dejó el sábado. Yendo en autobús de casa al centro sin problemas, comiendo fuera y tomando café en una cafetería del centro. Incluso un gofre que nos supo más reivindicativo que nunca. Y el domingo por la mañana soleado, de paseo, como tantos otros, aunque raro al no tener mercado como cada domingo.

Fin de semana de Alerta 4 en Bruselas

Y el lunes y el martes en casa. Los niños sin colegio y mi marido trabajando desde casa. En general se dijo que era seguro ir a trabajar pero que quien pudiera y quisiera trabajar desde casa, podía hacerlo. Se entendía que había problemas de transporte (hubo huelga de trenes para rematar) y que además los niños estaban en casa, pero no estábamos bajo toque de queda encerrados en casa.

Lunes al sol con Alerta 4 en Bruselas

A lo largo de los 4 días de alerta comimos fuera, fuimos a varias cafeterías, compramos el pan todos los días, dimos paseos... incluso hizo sol... Y saludamos a más militares que de costumbre.

El lunes de la Alerta 4 también hablé por la radio. Podéis escucharme aquí.

Hablé en la radio y escribo esto, en gran medida porque lo peor de esos días no era la sensación que vivimos aquí. Lo peor fue leer, oír o que nuestros amigos y familiares nos contaran cómo se estaba contando desde España lo que estaba pasando aquí. No tuvimos miedo. No lo tenemos. Ahora hay nivel 3...

Además de esa sensación de desconexión con la realidad de España, 10 meses después de llegar a Bruselas nos dimos cuenta de que puedes acostumbrarte a sus horarios, su clima, sus costumbres, no importa donde pagues como expat los impuestos, al final vas a depender de la gestión del gobierno, local, regional, nacional...

Y te das cuenta de que Bélgica es un país caótico, dividido; y Bruselas es la ciudad más caótica y más dividida, de un país donde hay demasiadas cosas que funcionan mal.

Y lees noticias sobre medidas que se van a implantar y te preguntas ¿Cómo es posible que no funcionaran ya?.

Vale, voy a dar mi opinión. Bélgica decidió establecer el nivel de Alerta 4 porque tendría indicios, pero también porque habían hecho demasiadas cosas mal, porque había que dar una imagen al exterior, sobre todo a las collejas y toques de atención que les había dado Francia tras los ataques. Imagen de que se estaba haciendo algo, de que se estaban haciendo detenciones, investigaciones o lo que fuera. Pero el lunes 23 de noviembre por la tarde, dando una rueda de prensa sobre el tema, se retrataron. Alcaldes de comunas, ministra de educación, primer ministro... cada uno opinando distinto y mientras nosotros pendientes de si abrían las escuelas o no o qué pasaba.

Dieron una sensación de cutrez, de improvisación y de que no estaban a la altura del cargo ni de la situación. Pero parece que están acostumbrados.

No, vivir en Bruselas NO ES VIVIR EN EL CORAZÓN DE EUROPA...

Y no, yo no me acostumbro.

12 de noviembre de 2015

Excusez mon français. Brainscape

Sigo estudiando francés por mi cuenta en casa, aunque también tengo un par de clases particulares al mes.

A la hora de practicar y repasar otra herramienta, además del Duolingo que ya os conté, que me gusta mucho y me resulta muy útil es el Brainscape.


Brainscape es un sistema de estudio mediante tarjetas que gracias a la autoevaluación y a la repetición hace que avances en el aprendizaje del tema que hayas elegido.

Puedes estudiar infinidad de temas: idiomas, historia, geografía, deportes, química...



Brainscape está desarrollado en inglés. Tiene una página web y también App iOS para móvil o tableta.

Una vez elegido el tema de estudio entras registrándote con un correo electrónico o a través de Facebook.

El curso de francés está dividido en distintos paquetes de tarjetas por niveles y, dentro de los niveles, por temas. Puedes repetir cada apartado todas las veces que quieras y puedes hacerlo en el orden que quieras, no tienes que superar un nivel para empezar otro.

Algunos de los niveles de francés.


Temas de cada nivel y progreso...

Cuando estás haciendo las fichas tendrás que decir la respuesta, escuchar la solución y valorar tu nivel de conocimiento del 1 al 5. Basándose en esa valoración te irá repitiendo de nuevo la misma tarjeta un poco más adelante hasta que valores todas las preguntas positivamente.

Ficha de ejemplo:

Y la respuesta:


En la barra de colores tienes que auto evaluarte.

Me gusta especialmente porque puedo escuchar la respuesta y repetirla como un loro hasta decirla medianamente bien. También porque el hecho de tener que retener, recordar y repetir las fichas, es un método muy bueno para fijar conocimientos. 

Además muchas fichas contienen explicaciones adicionales en las respuestas, que son muy útiles porque el francés está lleno de excepciones.

Le dedicamos unos 20 minutos al día. No es necesario terminar ningún paquete de fichas, se refleja por donde te quedas y puedes continuar en otro momento. Es muy útil para aprender expresiones, repasar vocabulario, escuchar la pronunciación e ir fijando aprendizaje.

Brainscape es gratuito pero, dependiendo del curso que elijas es probable que encuentres paquetes de preguntas adicionales que sí que haya que comprar.

Además puedes ver tus progresos y compararlos con otros usuarios. También puedes crear tus propias tarjetas de preguntas para estudiar.

Yo estoy encantada. ¿Conocías Brainscape? 

Cuéntame tu experiencia estudiando idiomas en el s. XXI :-)

11 de noviembre de 2015

Recette: Stoemp avec saucisses.

Hoy es festivo en Bélgica. Se celebra el Día del Armisticio ya que el 11 de noviembre de 1918, a las 11 de la mañana, se firmó el fin de las hostilidades del Frente Occidental en la Primera Guerra Mundial y la victoria de los Aliados y terminaría meses después con la firma del Tratado de Versalles y el fin de la guerra.

Pintura que representa la firma del Armisticio en un vagón de tren en el bosque de Compiègne

Así que, como hoy no hay cole ni trabajo, vamos a celebrarlo con otra receta, que ya os digo yo que en Bélgica no se pierde ocasión de una buena comida.

La receta no puede ser más fácil. Así podéis incorporarla a vuestro repertorio o ya sabéis lo que es otra cosa de la carta cuando vengáis por Bélgica.

La patata es a Bélgica como la pasta es a Italia. Aquí no hay plato que no se acompañe con una de las mil recetas de patata cocida, asada, frita, gratinada; el clima y el terreno ayudan a que Bélgica tenga una gran producción patatera en sus múltiples variedades.

El Stoemp es uno de los acompañamientos que más me gustan. Es un puré a base de patatas al estilo rústico muy tradicional y del que hay tantas variaciones como pueblos. La receta básica es patata con otros vegetales, enriquecida con crema y mantequilla y sazonada con especias.

Stoemp avec saucisses

Hoy he preparado un stoemp de patata y zanahoria. Lo hago mucho para cenar. Cuando leáis la receta pensad en vuestras verduras favoritas (puerro frito, espinacas salteadas, cebolla caramelizada...) y voy a usarlo de acompañamiento de unas salchichas frescas. En Bélgica se toman mucho unas salchichas finas llamadas Chipolatas, de origen francés. Son muy suaves, las toman incluso en el desayuno. Son de carne de cerdo con distintas especias. Se pueden tomar a la plancha, en barbacoa o cocidas.

Dificultad
Apto para pinches menores de 5 años.

Ingredientes
4 patatas grandes de cocer.
3 zanahorias.
1 rama de romero
1 hoja de laurel
Sal
Nuez moscada
50 gr de mantequilla sin sal
Nata o crema al gusto.

Salchichas frescas.

Elaboración.

  • Pelar las patatas y las zanahorias, lavarlas y partirlas en trozos iguales y grandes. Ponerlas a cocer en una cacerola con agua, sal, romero y laurel.
  • Cuando la patata esté blanda al pincharla con un tenedor escurrir el caldo de cocer en un recipiente. Lo usaremos si queremos el stoemp menos denso y para cocer las salchichas.
  • Quitar el laurel y la rama de romero de la cacerola.
  • Añadir la mantequilla y remover con una cuchara de madera para que se vaya fundiendo.
  • Sazonar generosamente con nuez moscada (en la cocina belga se usa sin miedo) y un poco de pimienta y aplastar las verduras. 
  • (En éste punto es cuando podría incorporarse a la patata otras verduras tipo cebolla caramelizada, puerros crujientes, espinacas...)
El belga que se precie tiene un espachurrador en su menaje. Yo en España esto lo hacía con tenedor y ahora soy mucho más feliz y hasta lo uso para la fruta del bebé.

Pon un espachurrador en tu vida. 

  • Para darle cremosidad al stoemp, antes de espachurrarlo demasiado, se añade un chorrito de nata líquida o de crema (yo uso la ligera del 4% y echo poca porque me gusta más consistente).
La clave está en dejarlo con textura, no como quedaría con un pasapurés. Probar de sal y reservar tapado para que no se enfríe.
  • Las salchichas frescas primero las pincho con un cuchillo y las doro a la plancha en una sartén para que suelten grasa. Una vez doradas les echo un cacito del caldo de cocer las verduras y las dejo hasta que el líquido se consume.

Como veis no es una receta nada complicada pero triunfa. El stoemp también puede acompañar otros platos o tomarse solo para cenar con quesos o fiambre.

¿Tenéis alguno un aplasta patatas? Yo creo que sólo lo había visto a Mrs. Patmore... Podéis compraros uno como estos o recordad que siempre queda el tenedor grande, no dejéis de hacer el stoemp por eso.

Espero que lo probéis :-)

23 de octubre de 2015

En Belgique on mange bien, maman. Carbonnades

Los españoles tenemos cierta tendencia a pensar que como en casa no se come en ningún sitio.

Hagamos la prueba. ¿Qué cosas típicas de Bélgica conoces? Apuesto a que has pensado en el chocolate, la cerveza, los gofres, puede que en los mejillones e incluso en las patatas fritas.

En España (no sólo) nos alimentamos de paella y tortilla de patata igual que en Bélgica no sólo comen moules-frites.

Una vez viviendo aquí también te encuentras con los extranjeros que siguen pensando que como en sus países no se come en ningún sitio. Muchos se traen de sus países toneladas de comida con tal de no comer la comida de aquí.

Ya os conté que Bélgica tiene tal población extranjera que puedes encontrar muchos ingredientes en cualquier mercado o supermercado. Además es un país con un ratio de restaurantes con estrellas Michelin igual que Francia, teniendo en cuenta su tamaño más reducido. En Bélgica gusta comer, dedican mucho tiempo a comprar los ingredientes, ir a los mercados y cocinar y comer es más que una necesidad, una oportunidad de socializar.

Mi objetivo va a ser tranquilizar a los que piensan que me alimento de chocolate y de paso contaros sobre los ingredientes, mercados, recetas e incluso instrumentos de cocina que he incorporado a nuestra vida y a nuestra dieta.

Nuestra filosofía siempre ha sido la de "de la mar el mero y de la tierra el cordero"... así que hemos venido aquí a probarlo todo y a camuflarnos con los lugareños.

Así también, si venís a pasar unos días al país podréis saber qué otros platos típicos comer más allá de los gofres y la cerveza.

Para mi inmersión culinaria, además de ir de vez en cuando a comer fuera, cosa que revitaliza cuerpo y mente, estoy ampliando mi biblioteca de libros de cocina.


Se conserva mucha tradición culinaria de la Edad Media, cuando la cultura flamenca estaba en su esplendor. El gusto por los condimentos, las mostazas, los frutos secos y las combinaciones de sabores dulces y salados en el mismo plato son su seña de identidad.

Y la primera receta no podía ser otra.

Carbonnades à la Flamande - Vlaamse Stoofvlees- Estofado de carne al estilo flamenco.

Plato sencillo que triunfa entre mayores y pequeños. Aquí en muchos restaurantes tradicionales lo incluyen como parte del "menú infantil".

No es más que carne magra de ternera o buey guisada con cerveza. ¿La clave? una salsa que queda ligada gracias a que cuece a fuego lento con unas rebanadas de pan.

Dificultad: Te veo capaz. Tú puedes.



Ingredientes:
500 g de carne de ternera
1 cebolla grande
1 cucharada de harina
1 cucharada de azúcar moreno
1 cucharada de mantequilla y/o aceite de oliva
1 o 2 botellas de cerveza (Chimay, Grimbergen... )
2 rebanadas de pan, si es de especias mejor.
Sal y pimienta.

Yo hoy lo hago con Grimbergen y 2 rebanadas de éste pan de especias. En España lo encuentras fácil y si no puedes usar un pan rústico, de centeno y hay quién lo sustituye por unas galletas Speculoos.




  • Salpimentar los trozos de carne uniformemente cortados. 
  • En una cacerola / olla rápida derretir una cucharada de mantequilla con un chorrito de aceite y dorar unos minutos la carne. Cuando esté la carne marcada retirarla a un plato. Puedes espolvorearle una cucharada de harina por encima.
  • En la olla pochar la cebolla. Como va a cocer después bastante tiempo no es necesario picarla extremadamente fina. Todo depende de si tenéis problemas (o vuestros peques) a la hora de encontrar trocitos. 
  • Añadir la carne y el jugo que haya soltado a la olla junto con la cebolla y remover bien. 
  • Cubrir con la cerveza. Del tipo de cerveza dependerá en gran parte el sabor final de la carne. Suelen usarse cervezas tostadas de doble fermentación, pero puedes usar una rubia. 
  • Añadirle una cucharada de azúcar moreno y remover.
  • Untar las 2 rebanadas de pan de especias con un poco de mostaza y dejar deshacer en la superficie del guiso. Esto y la harina darán la consistencia cremosa a la salsa de cerveza.
  • Dejar cocer a fuego lento en la cacerola removiendo de vez en cuando hasta que la carne esté bien tierna. Yo la hago a veces en la olla rápida y compruebo a los 30 minutos cómo va de caldo. Normalmente tiene que cocer del orden de 1 hora.
  • Rectificar de sal si fuera necesario y servir con patatas fritas, puré de patata, arroz o el acompañamiento que más os guste. Depende de lo contundente que quieras que sea la comida.
Carbonnades à la Flamande - Vlaamse Stoofvlees

Como buen guiso de carne puedes tenerlo hecho de la víspera. Se conserva muy bien.
Animaos a hacerlo y no dejéis de probarlo si estáis en Bélgica. 

19 de octubre de 2015

Excusez mon français. Duolingo.

Hasta hace un año nunca se me pasó por la cabeza aprender francés. De hecho estaba convencida de que mis cuerdas vocales nunca podrían reproducir ciertos fonemas y de que jamás sería capaz de decir "Royaume-Uni" en voz alta sin partirme de risa... y su consabido quatre points.

Ahora me como mis palabras y aquí me tenéis, luchando cada día por pronunciar correctamente tanta vocal nasal y tanto acento circunflejo...

Han sido ya varias las personas que me han comentado que lo mejor para aprender un idioma nuevo cuando ya tiene una cierta edad es echarse un novio nativo. Como eso no termino de verlo claro, y mi marido tampoco, por ahora vamos a limitarnos a otros métodos.

La primera cosa que tenéis que tener clara si pensáis embarcaros en una aventura en Bruselas es que aquí, no se habla inglés.

Yo llegué con la frase muy bien aprendida...
-Excusez moi, je ne parle pas français. Parlez-vous anglais?
(Perdóneme, no hablo francés. ¿Habla usted inglés?)

Y es que a lo mejor no te hace falta el francés en algunos trabajos, ni tampoco en el colegio si mandas a los críos al colegio británico o a la Schola Europaea, pero para la vida diaria, incluso siendo el flamenco la otra lengua oficial, sin el francés vas a tener complicado entenderte. Gestiones, hablar con el fontanero, con tu vecina, preguntar en la guardería, comprar un chisme en el Brico, no equivocarte de etiqueta en el supermercado (eso pasa). Aquí es fácil que mucha gente sepa algunas frases en inglés o incluso en español, pero la única forma de entenderte con todos es en francés. Si sales de Bruselas la cosa cambia, pero de eso ya hablaremos cuando me lance a aprender flamenco.

Así que si queréis poneros manos a la obra estudiando francés, aquí os voy  a ir contando las herramientas más útiles que he ido encontrando, probando, descartando y usando para aprender francés.

Porque mi frase ahora es:

-Je parle un peu français... (Hablo un poco de francés)

Poco a poco... echándole cara, siguiendo el ejemplo de mi hija de 4 años, que cuando no sabe una palabra se la inventa y haciendo un poco el Tip y Coll con el vaso de agua.

Y por ahora entiendo más de lo que hablo.

Estamos trabajando en ello.




Voy a empezar hablando de Duolingo.



Duolingo es un sitio web gratuito (que también cuenta con aplicaciones para dispositivos móviles) destinado al aprendizaje de idiomas. La página está disponible en varios idiomas (español incluido) y ofrece cursos de muchos más idiomas gratuitos, sin publicidad, sin compras adicionales. Puedes aprender francés para españoles, como hago yo, o sueco para ingleses o alemán para rusos... hay muchas combinaciones de idiomas. No descarto el de neerlandés en inglés un año de estos.

Funciona registrándote con un correo, tu cuenta de Facebook o Google y puedes ir aprendiendo el idioma que elijas llevando un control.



Los idiomas están divididos en niveles que incluyen pequeñas lecciones temáticas para practicar lectura, escritura, pronunciación; y está planteado como un juego, los aciertos dan puntos y los errores quitan vidas. Para poder ir avanzando debes ir superando los niveles y puedes repetir y repasar las partes que más hayas fallado.



Son pequeñas lecciones que puedes ir completando en ratos libres y se hacen de manera bastante dinámica. Y además puedes ir compartiendo tus avances con compañeros y te hace recordatorios para que no dejes de practicar.



Consigue hacerlo divertido, con cierto pique, se puede ir haciendo en ratos libres y es muy útil cuando partes de un nivel bajo o muy bajo, como es mi caso.

¿Lo habéis usado? ¿Habéis notado avances?

Contadme. Próximamente os iré hablando de otros medios para aprender francés ¿cuál usáis vosotros? Espero vuestros comentarios.

14 de septiembre de 2015

Fête des voisins

Bruselas a veces parece un pueblo. Muchas de sus calles, incluso barrios enteros, te dan la sensación de no estar en una ciudad cuando caminas por ellas. Las maison típicas son de fachada estrecha y poca altura, lo normal son dos pisos y buhardilla, así las calles y las casas dejan entrar la luz del sol, cuando hace sol.

Si a la arquitectura típica (muchas casas son muy antiguas, la nuestra es de 1890 en origen, con sus múltiples reformas para conservarla) le añades los jardines y las plantas y también los enormes pájaros negros (diría que son grajos) que "grajean" cuando vas de camino al supermercado más cercano; tienes la sensación de estar en un pueblo.

Y con ese espíritu de "pequeña comunidad", desde que llegamos había visto carteles de Fête de quartier en muchas ocasiones. Los vecinos de un barrio se reúnen una tarde y organizan actividades en la calle y una comilona.

Ya os he contado que aquí no se pierde la ocasión de celebrar nada, más aún si eso implica barbacoa y cerveza, y éste fin de semana ha tocado la fiesta de vecinos de mi calle.

El plan era de 14 a 23 horas. Pidieron permiso a la comuna para cortar la calle al tráfico, pusieron placas para indicar a los vecinos que no aparcaran ese día y nos suministraron mesas y sillas.

Tras unos días muy soleados, a las 14 horas del sábado se puso a llover, pero ahí estábamos #LaFamiliaEspañola dándolo todo, con chubasquero, barriendo la calle, sacando las bicis de los peques y jugando al balón con el hijo del vecino. Básicamente eramos siete gatos y cuatro de ellos éramos de la misma familia...

Una foto publicada por Mamá 2.0 (@mama2punto0) el

La merienda de las 15:30 decidimos trasladarla al café de la esquina y poco a poco, al olor de las tartas, se nos fueron uniendo más vecinos y más niños.

Degustamos tartas, prepararon adornos para los árboles de la calle y en vista de que algunas actividades no iban a ser posibles por el tiempo, un vecino cedió su garaje para poder hacer allí talleres con los más pequeños.

Una vecina les contó cuentos y otra llevó instrumentos musicales para tocar y cantar. Se lo pasaron en grande y nos sorprendió ver a tanto niño. Desde que nos mudamos teníamos la sensación de que era un barrio con población bastante mayor. Nunca les habíamos visto en los parques o jardines del barrio.

Decorando la calle con los más pequeños. 

Las ganas de barbacoa eran grandes y el optimismo meteorológico vecinal era desbordante. Yo prefería basarme en mi App del Weather Channel que anunciaba que la cosa iba a peor, pero el caso es que montaron todo para la cena y cada vecino aportaba algo de comer, ensaladas, panes, quichés, patatas, cosas para la barbacoa, bebidas... y éste año no tenían carpa. Así que también aportábamos paraguas...

Preparando la barbacoa

El objetivo era socializar y echar una mano en todo lo que pudiéramos. Así que estuvimos hablando con vecinos italianos, alemanes, franceses, escoceses, sirios, peruanos, algún que otro belga y hasta un señor mayor noruego que estaba de paso y se unió a la fiesta. Al final te acabas entendiendo, los niños juegan sin importar el idioma y pasas un buen rato.

Las conversaciones típicas entre adultos eran:
  • ¿De dónde eres? ¿trabajas en la Comisión Europea? ¿Por cuánto tiempo vas a estar aquí?...


Y la sensación que nos quedó es que aquí los vecinos ya están muy instalados, muchos sí son funcionarios europeos o con puestos fijos y no están aquí por tiempo limitado y se sorprendían de que nosotros fuéramos a estar aquí sólo unos años y tuviéramos tantas ganas de socializar e integrarnos. 

Creo que socializar e integrarse y formar parte de la comunidad es vital y muy saludable, pero si tienes hijos es fundamental. Conocer a más niños, tener actividades y apuntarse a planes ayuda a adaptarte mejor y a aprender el idioma.

Así que yo ya estoy pensando en la Fête des voisins 2016.



Este año preparé tarta de Santiago para la merienda y tostas de salmorejo para la cena, para el año que viene no sé qué haré, que quede claro que somos #LaFamiliaEspañola :-)

Y tenía el Weather Channel razón y empezó a diluviar al poco de encender la barbacoa. 

Al final trasladamos todas las mesas a otro garaje que nos cedió un vecino y la barbacoa funcionó a pleno rendimiento protegida por una sombrilla... C'est la vie à Bruxelles.

7 de septiembre de 2015

La rentrée

Ya ha pasado una semana desde la nuestra. En España todavía están en ello.

Los belgas no pierden oportunidad de celebrar nada. Me encanta. Me apunto.
Y si es con un apéro mejor que mejor. ¿Dónde y a qué hora?

En lugar de dejarse llevar por la depresión posvacacional se lanzan a festejar que ya estamos todos aquí otra vez, con sus manifestaciones, sus cortes de tráfico, su helicóptero sobrevolando el centro todo el día; y así quedamos amigos y vecinos para desearnos una bonne rentrée.

Volvimos de España a finales de agosto para tener unos días de adaptación y aclimatación antes de volver al trabajo e iniciar el curso nuevo. Somos gente con suerte y tenemos unos vecinos (alemanes) la mar de simpáticos con los que tuvimos nuestra cena de rentrée el último fin de semana, regada con vino español. Así es más fácil volver a aterrizar en el barrio y en la vida que llevaba "en pausa" las últimas cinco semanas.


Y llegó el 31 de agosto. Lunes.

Tocaba preparar le cartable y formalizar la matrícula del peque en la guardería.

Y así fue como el día 1 de septiembre hicimos la rentrée.

Alejandra empezando el equivalente a Infantil 2 en el mismo colegio en el que está desde que llegamos. Descubriendo que ya no es "la nueva" porque hay mucho cambio de alumnado que se mueve igual que sus padres y unos se han ido pero han llegado otros, incluso algún español.

Elías empezando la guardería por las mañanas para tener niños con los que jugar, ir haciendo oído en francés y quemar un poco de energía.

Y yo... yo es la primera vez desde que vivo en ésta ciudad que he salido a la calle sin niños o que he estado en mi casa sola. Mi rentrée ha supuesto un gran cambio. Me toca descubrir qué voy a hacer ahora con esas 4 horas...

Admito sugerencias...

1 de septiembre de 2015

Verano expatriado. #MyExpatSummer

Cuando acabas de aterrizar en otro país, con otro idioma, otro clima y otros horarios, lo mejor que puedes hacer es establecer rápidamente una rutina con la familia y adaptarte pronto al horario.

A nosotros nos ayudó bastante llegar a finales de enero con el curso escolar ya a pleno rendimiento. No hubo jornadas de adaptación, aquí se empieza a jornada completa

Así, pronto tuvimos nuestro horario de despertador, de irnos a la cama, de entrar y salir del cole y nos acostumbramos con relativa facilidad al horario de comidas y cenas. Los días pasaban bastante rápido y no teníamos tiempo de darnos cuenta de que estábamos en otro país.

Entonces llegó el fin de curso y antes de que terminara ya se fue notando que cada día éramos menos en la ciudad y había menos niños en el cole.

Y de repente te quedas sin rutina, te quedas sin horarios y te quedas sin amigos en una ciudad que aún no es la tuya.

Las vacaciones eran uno de mis mayores miedos desde que llegamos. En Carnaval acabábamos de mudarnos y no lo notamos mucho. Para Pascua nos fuimos a España y entonces llegó el verano belga.

No teníamos muy claro cómo hacer. Aquí las vacaciones escolares son julio y agosto. Las vacaciones de Papá 2.0 eran tres semanas en agosto. Julio empezó y los peques eran muy pequeños aún para poder apuntarlos a lo que aquí llaman "stages de été", campamentos urbanos de verano con distintas temáticas; así que hicimos todo tipo de actividades en casa y en el parque hasta que nos decidimos a comprar unos billetes de avión para España. Y surgen muchas preguntas...


  • ¿No estaré huyendo?
  • ¿Nos vamos todos juntos o me voy con los peques primero?
  • ¿Cuánto tiempo nos vamos?
  • ¿A dónde nos vamos?
  • ¿No será peor luego volver?


Nosotros no conservamos casa en España. Tener un "campamento base" que sea tuyo ayuda bastante, pero nosotros dejamos nuestro piso alquilado de Madrid al venirnos a vivir a Bruselas, así que el tiempo que hemos estado en España, vista nuestra poca planificación, lo hemos pasado de casa en casa, entre abuelos, hermanos, padrinos y amigos.



Primero hice mi primer viaje en avión sola con los dos peques. Prueba superada.

Después pasamos dos semanas sin Papá 2.0. Prueba superada con la consecuencia de una "papitis" aguda por parte del más pequeño durante el resto del verano.

En agosto se nos unió Papá 2.0 para seguir nuestra gira por España.

Montamos y desmontamos el campamento familiar en siete destinos distintos. Allá donde nos acogieron, allá que fuimos. Playa, piscina, pueblo o ciudad. No podemos quejarnos de la suerte que hemos tenido. Gracias a todos por aguantarnos.

Pero uno acaba echando de menos sus cosas, su cama, su ducha, su cafetera, su gato...

Las maletas para el verano ocupan menos y dejan más espacio para venir cargado de cosas a la vuelta. Así que nos volvimos para Bruselas hace unos días con el equipaje lleno de saltos en la piscina del tío, paseos en bici, castillos de arena que se llevan las olas en Málaga, partidas del Funkenschlag, malabares en Martos, estrellas fugaces en Escalona...

Y 2 kilos de "exceso de equipaje" que ya iremos perdiendo escaleras arriba, escaleras abajo.

Ahora ya sólo queda volver a hacernos a la nueva rutina de volver a casa.

8 de julio de 2015

Summertime...

"Summertime and the living is easy" dice la canción.

Está claro que Gershwin no acababa de expatriarse con dos niños a Bruselas...

Se acabó el curso escolar belga. Aquí las vacaciones escolares de verano son estrictamente julio y agosto. A lo largo del curso tienen más vacaciones en otoño, Carnaval y Pascua. Así es más llevadero el año cuando tienen peor clima.

Se acabó el primer año de colegio de Alejandra. De colegios, para ser exacta, el de Madrid (de septiembre a enero) y el de Bruselas (de enero a junio). Definitivamente, la adaptación de los niños al cambio ha sido mejor de lo que podíamos esperar y es de agradecer.

Y se acaba el cole y el poco orden que habíamos logrado establecer se termina. Así que toca improvisar planes, porque además en ésta ciudad los últimos días de colegio ya empezó la desbandada de familias de regreso a sus países de origen y se nota que hay muchos menos niños en los parques y muchos amigos ya se han ido.

Reconozco que entré en PÁ-NI-CO ¿qué iba a hacer? ¿salía huyendo el primer día para España? ¿a dónde si ahora mi casa está aquí? ¿qué íbamos a hacer ahora todo el día? ¿con quién?

Pero decidí que había que tomárselo día a día y practicar eso de la slowlife, que ya nos toca.

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Los últimos días de colegio me organicé preparando un "Kit de vacaciones" con especial atención a actividades lúdicas infantiles. Para eso me surtí en el Hema de material para manualidades y hasta una piscina (porque tengo un optimismo desbordante).

Así que las semanas que vamos a pasar en Bruselas antes de irnos para España las estamos dedicando a disfrutar de los días de calor que hemos tenido (espero que tengamos algunos más porque desde hace unos días volvemos a estar a escasos 20ºC y se hace raro para una madrileña pensar que estemos en julio)  y a hacer alguna que otra excursión.

El "kit de vacaciones de verano en Bruselas" que siempre hay que tener preparado es:
  • Manta para ir de "pique-nique" a cualquier superficie con hierba y sombra que se preste, y de eso hay mucho por aquí, para tumbarte a tomar algo y jugar... porque yo no me planteo ni leer ni la siesta con las dos fieras que tengo.
  • Bolsa o cesta de "pique-nique" para llevar la comida y la bebida. 
  • Crema para el sol y botella de agua (os recuerdo que aquí el agua del grifo es cal pura y cobran el agua mineral a precio de cerveza).
En Bruselas es tan frecuente el irse a tomar el almuerzo al parque que con la llegada del buen tiempo han instalado mesas y bancos para comer si no tienes manta e incluso tumbonas desde que llegó la primavera para recuperar la vitamina D perdida en el invierno...

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Seamos optimistas:
  • Piscina inflable para el patio trasero. Aquí no se lleva lo de las piscinas al aire libre por cuestiones climáticas, pero si tienes un patio o jardín en casa (cosa frecuente en las maison o maison de maître que tiene ésta ciudad) no pierdas la oportunidad de poner en remojo a tus fieras y tenerles ocupados chapoteando el mayor tiempo posible cuando la temperatura lo permita. Yo la compré y ha sido la mejor inversión. 
También se puede hacer piestureo veraniego en Bruselas

  • Existen piscinas cubiertas y parques acuáticos a las afueras. También hay zonas de baño en algunas zonas de recreo de lagos, etc... o una excursión al mar del Norte.
  • Y si no hace día de piscina: escribir o dibujar cartas para los amigos y echarlas al buzón, pompas de jabón, hacer maracas con botellas de yogur, jugar al dominó de animales o pintar con tizas en el suelo...
Habiendo lavadora/secadora no hay dolor :-D

Y seguimos haciendo la ruta por parques y jardines de Bruselas...

Todo por evitar que nos invada la "Summertime sadness"...

24 de junio de 2015

Soy una Mamá expatriada por el mundo

Hay quien en San Juan hace una hoguera y le prende fuego a todo el lastre del año.

Yo he preferido aprovechar que en Mamás por el mundo: consultoría para expatriadas me dejaban tumbarme en su diván a hacer un poco de terapia y contarles lo bueno y lo malo de los inicios de mi vida como expatriada en Bruselas.

Como la terapia de grupo es mucho mejor, si queréis leerlo sólo tenéis que pinchar en la imagen.


Nadie dijo que los inicios fueran fáciles y se lleva mucho mejor si no se está solo.

28 de mayo de 2015

GUÍA DE BRUSELAS. LA CESTA DE LA COMPRA

He estado unos días en Madrid y también en mi segundo hogar allí, el Mercadona.

Allí llené una cesta con las cosas que necesitaba porque viajo ligera de equipaje (con dos niños ya va bien) y al llegar a la caja a pagar me dieron ganas de abrazar al cajero y decirle que me pusiera 2 de cada.

Todo el mundo me pregunta en Madrid si Bruselas es muy caro. Está claro que todo es relativo y depende mucho de tu procedencia. También depende de lo que compares. Los índices son una media de transporte, comida, ropa, vivienda, suministros, ocio, etcétera.

Según el índice MERCER de diferencias en el coste de la vida, la ciudad de Bruselas está en la posición 56 y Madrid en la 63 dentro de las ciudades más caras para vivir (Barcelona en la posición 71). Éste fue uno de los índices que usaron en nuestra carta de expatriación. 7 ciudades de diferencia. Así no parece tanto.

Teniendo en cuenta el IPC (índice de precios al consumo), Numbeo tiene otro listado en el que Bélgica está dentro de los 15 países más caros para vivir... y España está en la posición 39. Esto ya me empieza a cuadrar...

Infografía de Movehub
Comparando con otros países europeos...

Según Movehub paso del naranja al gris con el cambio.
Cuando vienes de turista desde Madrid no se nota excesivamente. El transporte es sólo un poco más caro que en Madrid (14€ el bono de 10 viajes en metro/bus/tram), las entradas a los museos son un poco más caras y parece que uno asume que le vayan a cobrar 4€ por un café que además está malo.

La realidad de vivir aquí es distinta. Hay cosas más baratas, como algunos suministros o la gasolina, hay cosas que valen lo mismo, como la ropa de las grandes cadenas (Inditex, H&M...) y hay cosas más caras, algunas de primera necesidad como la vivienda o la cesta de la compra y otras que no practico tanto, como el ocio (comer fuera, copas, cine...).

Hoy voy a hablaros de la cesta de la compra. Y sí, digo cesta porque por lo que en Madrid llenas un carro aquí sólo llenas una cesta.

MAL - La cesta de la compra

Datos sobre la mesa, Bélgica está en la posición 19 de los países más caros (IPC) en cuanto a la cesta de la compra y España en la posición 50.

Y luego está cuando vas al supermercado y ves los rótulos de las estanterías. Soy de esas personas que mira la letra pequeña y recuerda los carteles de "el kilo/unidad sale a tantos €" y aquí a veces tengo escalofríos.

En general todo es más caro, especialmente los productos frescos. Pero lo que no esperaba encontrar son los altísimos precios de productos de limpieza o de perfumería. Estoy hablando de pagar hasta cuatro veces más por un detergente para la lavadora o del triple por un bote de la mitad de gel de baño. Lo cual daría para teorizar sobre los hábitos de higiene, pero mejor lo dejo, que quiero hacer amigos...

Comprenderán mis lectores españoles que entre en un Mercadona y se me salten las lágrimas en la perfumería.

Por supuesto en Bruselas hay distintas cadenas de supermercados con sus precios en competencia. Puedes comprar en Carrefour y sus distintas variantes, Delhaize, Colruyt, Lidl, Aldi, Cora... unos más caros y otros más cutres. Así que lo importante al llegar aquí es hacerte una ruta por todos y comparar los precios de las cosas que sueles comprar. Y hacer la compra peregrinando de unos a otros y también por los mercados de las plazas donde hay pescado, fruta, carne y demás productos frescos.

Así seguirás pagando más pero al menos haces deporte. Porque además el concepto "envío a domicilio" es inexistente. Se puede hacer compra online para llevar a casa en Delhaize y en Cora (con otros precios y con el cargo por compra online). Sí que está más extendido el servicio de ir a recoger la compra después.

En cuanto a la calidad. Aquí son más de carne que de pescado (moules aparte) y la carne es buena. También la verdura. Y gracias a la globalización la fruta también.

BIEN - Ingredientes del mundo

Como estoy haciendo un ejercicio de pensamiento positivo constante también he de decir que una cosa buena que tiene ésta ciudad es que como tiene una población extranjera tan numerosa, encuentras restaurantes de todas las cocinas del mundo y en sus supermercados, por muy normales que sean, siempre hay un apartado considerable de ingredientes de cocina internacional.

Como muestra el pasillo español de un Carrefour Market cualquiera de Bruselas:

Si no hay Casera nos vamos...
Así que si eres cocinillas como yo, estarás encantado de poder encontrar productos de cocina Thai, japonesa, mexicana (corrijo: Tex-Mex), sudamericana, kosher o unas lentejas sin tener que irte a tiendas especializadas; y además por un precio igual de caro que todo lo demás. Pensamiento positivo, ya os digo.

13 de mayo de 2015

Guía de Bruselas. Una de cal y otra de fresas.

Las últimas semanas he tenido varias visitas en casa. Ha sido enterarse de que ya no tengo muebles de Ikea que montar ni cajas de mudanza por vaciar y ya quieren venir a vernos ;-)

Lo bueno es que estas semanas me han servido para reflexionar un poco y seguir con mi política de ver el lado positivo de la situación aunque a veces cueste.

Así que tengo la intención de contaros esas cosas que no vienen en ninguna de las múltiples guías de viajes sobre ésta ciudad... las malas y también las buenas.

Una de cada. He hecho un ejercicio de brainstorming y van a ir saliendo tal cual, sin orden ni concierto. Avisados estáis.

MAL - La cal

Bruselas es una ciudad dura, sobre todo en lo que a su agua se refiere.
Yo vengo de los estándares madrileños, que ya se sabe lo exagerados que somos que nos creemos que sale del grifo agua mineral, pero es que sabe buena y no deja cercos blancos en todo lo que toca.

Al mudarnos a Bruselas hasta el veterinario de aquí nos dijo que no le diéramos agua del grifo al gato. Aquí todo el mundo tiene, cómo mínimo, un filtro para la cal en casa. Y se consume mucha agua embotellada. Nosotros nos hemos pertrechado de pastillas antical para los electrodomésticos y de una jarra con filtro para beber.

Otro tema es que te quedas como la lija al ducharte o los pelos de bruja.

Esto explicaría el precio de los geles de baño o champús... pero es sólo una teoría mía.

BIEN - Las fresas

Bélgica es un país de manzanas y peras. Hay mucha fruta (la globalización es lo que tiene) y no es especialmente cara. Al llegar en invierno lo típico eran las manzanas y peras pero ahora ha llegado la primavera...

Soy adicta a las fresas. Antes lo sospechaba pero ahora tengo la certeza. En España hay mucho fresón grande y de color intenso que está bueno, pero lo de aquí son fresas.

Desde abril hay puestos en las carreteras, en las plazas y en los mercadillos los fines de semana. Puedes comprar de distintos tamaños y están realmente buenas. Pequeñas, de semillas finas, muy jugosas y de color más rosado. Las pequeñitas son mi perdición y la de mi peque.

Fraises del mercadillo de Place Jourdan que casi no llegan a casa...

Me declaro muy fan de las fresas belgas y de sus frutos rojos. He probado también una mezcla de fresa y frambuesa (strasberry/framberry) unas fresas silvestres también riquísimas.

Sé que acabará la temporada y pensaré en ellas durante el próximo largo invierno bruselense.

21 de abril de 2015

Four seasons in one day... en Bruselas

Acabamos de volver de pasar 10 días de vacaciones en Madrid. Allí mi hija de 4 años me preguntó si íbamos a volver a Madrid en más ocasiones...

-Claro que sí. Vamos a volver en mayo unos días. Cuando lleguemos a casa vamos a colorear en el calendario esos días para que veas cuánto falta.
-Vale. Vamos a colorearlos de amarillo. Madrid es amarillo porque tiene sol.

Amén.

Bruselas no es Melbourne pero la canción de mis adorados Crowded House le viene al pelo.


Y es que soy madrileña, acostumbrada a pasar del invierno al verano y vuelta a empezar. Así que viviendo en Bruselas, es inevitable hablar del tiempo.

Bruselas en invierno, cuando llegué, es un bajón total (al margen del ambiente de la Navidad, pero ese es otro tema). En enero tienes aproximadamente hora y media menos de luz que Madrid. Amanece un poco más tarde y anochece bastante más temprano. Y se nota. Y las horas centrales del día tiene uno la sensación de que el sol, cuando hace acto de presencia, es blanquecino. Los cielos están cubiertos la mayor parte de los días llueva o no.

Desde que vivo aquí miro cada día la predicción por horas del tiempo y sigo la norma de salir a la calle en cuanto veo el sol. Aquí lo normal es que niños y adultos tomen complementos de vitamina D.

Yo no era consciente de cómo el clima afecta a mi estado de ánimo hasta que no vine a vivir aquí. Me irrita profundamente que algo que escapa de mi control pueda afectarme tanto y me convierta en una suerte de ciclotímica... pero así es.

Cuando encadenas varios días grises empiezas a pensar que es una ciudad más sucia, fea y triste. Sale el sol y las casas de ladrillo rojo parecen sacadas de un pueblo de Lego, las calles te parecen de un pueblo de cuento y ves flores por todas partes.

Porque aquí en otoño y en invierno, tengo la teoría de que si no fuera por el chocolate, la cerveza y las flores que venden en cada rincón, la gente caería en una profunda depresión.

Y entonces llega la primavera a Bruselas...

Al volver de los 10 días de vacaciones en Madrid tengo la sensación de que Bruselas ha sido invadida... ¿dónde estaba toda ésta gente?.

Parc du Cinquantenaire - Jubel Park

Los bruselenses se han vuelto majaretas y como han encadenado una semana al sol con temperaturas que van de los 3º a los 18º han decidido echarse a los jardines y tumbarse al sol.

Cuando tuve que desempaquetar toda la mudanza me enfrenté a la gran pregunta de si volvería a usar sandalias mientras viviera aquí. Y es que siendo de Madrid y veraneando en un pueblo de Toledo, acumulo unos cuantos pares de calzado veraniego. Desde hace semanas (por aquel entonces llovía y no pasábamos de los 6º) se ve ropa de verano y sandalias en los escaparates de las tiendas. Ahora lo entiendo todo.

Aquí el personal, loco por lucir cuerpo y broncearse, ya se pone en tirantes, pantalón corto, sandalias aunque estemos a 15º de máxima. Así acaban luego hechos una gamba con el caloret de España en vacaciones.

Hay que reconocer que lo que sí se nota es la luz. En un día como el de hoy (21 de abril) amanece a las 6:30 de la mañana (una hora antes que en Madrid) y anochece a las 21. Eso supone una hora más de luz. Y se nota. Sobre todo porque son el corazón de Europa pero aquí no han llegado las persianas.

Así que está Bruselas en pleno subidón subidón.

Jardines plagados de flores, árboles con brotes verdes, gente tumbada al sol en cualquier rincón, niños en los parques (este tema ya lo trataré detenidamente otro día) y hasta el camión de los helados con su musiquita de película de terror pasando por las calles...

Dicen que el jueves llueve.

17 de abril de 2015

Colega ¿dónde está mi casa?

La última vez que estuve aquí fue de mudanza.

Escribir desde Madrid es extraño. Hemos pasado aquí los últimos 10 días. En Bélgica tienen vacaciones escolares después de Semana Santa. Son las vacaciones de Pascua/primavera. Dos semanas en las que media Bruselas se vuelve a su país de origen.

Ésta vez nosotros sí que nos hemos ido. En Carnaval también tuvieron una semana de vacaciones pero era demasiado pronto. La primera vez que vuelves tiene que ser cuando ya estés instalado y centrado en tu destino o corres el riesgo de no querer volver.

Si hubiera vuelto en febrero me habría encadenado a un árbol de Madrid Río antes que coger el avión de vuelta.

Aun así, antes de venir, la peque tenía sus dudas... ¿nos vamos a llevar otra vez los muebles? ¿en qué casa vamos a vivir? ¿vamos a volver otra vez a Bruselas?...

Muchas de esas sensaciones también las tenía yo. Por suerte en Madrid, aunque no tenemos ya la casa en la que vivíamos antes, tenemos el Hotel de la buena Abuela Ana que nos acoge y que está en el mismo edificio en el que vivíamos antes. Así que vamos al parque y nos seguimos encontrando con los amigos de siempre y paseamos por las mismas calles. Volvemos a territorio conocido.

Mañana toca volver.

En Bruselas está nuestra casa. Nuestras cosas. Nuestro gato. Allí hace 10 días echamos la llave y nos fuimos al aeropuerto sin mirar atrás.

En Madrid están los amigos, la familia y los recuerdos. Aquí estamos apurando hasta el último minuto antes de coger el avión de vuelta. Y es que ahora venimos de vacaciones.

Estar en Madrid es extraño. Ahora venimos a ir de compras de todo lo que necesitamos y en Bruselas es más caro (o no tengo ni pajolera idea de dónde comprar). Venimos a quedar con los amigos, a salir y tener toda la vida social que aún no tenemos allí porque es pronto y porque nos falta conocer a una niñera tan buena como la buena Abuela Ana. A tomar relaxings cups of coffe en la terraza del barrio y que nos dé el sol (aunque seguro que según nos fuimos de Bruselas escampó).

Una foto publicada por Mamá 2.0 (@mama2punto0) el

El día de antes releo el artículo de las cosas que te pasan cuando eres expatriado y vuelves de visita y casi hago el pleno al 15. Si no lo habéis leído os lo recomiendo muy mucho.

Nuestra tarea ahora es volver y llenar los espacios de esa vida social y esos planes que aún no tenemos para que no echemos tanto de menos Madrid cuando entremos otra vez mañana por la puerta de casa.


3 de abril de 2015

Pascua en Bruselas - Pâques en Bruxelles

Como diría El Quijote "Cuando a Roma Bruselas fueres, haz como vieres".

En Bélgica no se celebra la Semana Santa a la española, se celebra la Pascua. Así que éste año me estoy hinchando a ver fotos de playas soleadas y cañas al sol de familia y amigos que me torturan quieren y me echan de menos mientras aquí, hasta en Viernes Santo se trabaja.

Como es la primera vez que celebro la Pascua me he estado informando.

Aquí los niños llevan ya semanas en el colegio preparándose. Es como el mes de diciembre con la Navidad. Pasan todo marzo pintando conejitos, pollitos, huevos, haciendo trabajos manuales, cestas, cajas y demás decoración típica de éstas fechas. Lo bueno es que con una niña de 4 años a día de hoy ya tengo la casa bien surtida.



Además en las tiendas hay toneladas de chocolate. Teniendo en cuenta que éste es el país del chocolate, con lo de los huevos de colores y las figuras de chocolate se les va ya de las manos. Eso sí, es espectacular cómo decoran sus escaparates las tiendas de bombones para la ocasión. En realidad la mayoría de las tiendas están adornadas desde hace días.

Bombonería de les Galeries Royales Saint-Hubert
Así, llega Viernes Santo y dan las vacaciones de primavera en los colegios (salvo en la Escuela Europea, que tiene otro calendario).

Comienza un fin de semana largo para todos en Bruselas donde la tradición (católica) dice que hoy se coma pescado (triunfa el salmón en todas sus variedades en cualquier supermercado).

El sábado es el día de los preparativos. Decorarlo todo en casa y jardines (triunfa el color verde y el amarillo), hacer compra... como la mañana de Nochebuena en el supermercado español.



Pero el día grande es el Domingo de Resurrección. Éste domingo de Pascua la costumbre es ir a la iglesia y, al salir, por la mañana se hace la típica chasses aux œufs. Los niños buscan los huevos de colores que están escondidos por los jardines y parques. En realidad, durante los últimos fines de semana, en muchos parques de la ciudad se han organizado actividades para niños acotando zonas de los parques para que jugaran (pero el tiempo no ha acompañado NADA).

Después, en casa, se celebra una comida/cena donde se reúne la familia con amigos y se come agneau de pâques; cordero cocinado al gusto de la casa con sus patatas para acompañar, que en Bélgica se cocina la patata de mil formas como complemento.

El lunes de pascua - le lundi de Pâques es festivo. Así que la resaca tradición es hacer lo que ahora los modernos llaman "brunch" pero que cuando vives en un país con horario europeo no veo cómo encaja. Básicamente saltarse el desayuno y comer a la hora de siempre, es decir, media mañana. Y ésta comida se basa en quesos, salmón ahumado, fiambre, panes... y huevos en sus múltiples variedades.

Aquí es dónde me voy a remitir a My cooking world de mi amiga Mamen, que me ha hecho darme cuenta de que no sé ni hacer un huevo. Menos mal que éste puente pondré en práctica todo lo aprendido...

No dejéis de entrar en My cooking world...

Yo ya tengo la casa medio decorada, éste año me ha pillado de sorpresa pero tengo un año para aprender a decorar huevos y poder colgarlos de los árboles como mis vecinos (que tengo envidia). También he comprado mi épaule d'agneau para hacer el domingo y seguiré los tiempos para hacer el almuerzo del lunes.

Y Santas Pascuas.

Y no os negaré que echo de menos las torrijas de mi madre... pero ya me queda menos para catarlas, aunque sea a destiempo.

24 de marzo de 2015

Colegio, school, école... o "Mamá ¿dónde está mi cartable?"

Mi hija mayor ayer cumplió 4 años.



Los últimos 2 meses de su vida los ha pasado en un país que no es el suyo en el que se habla un idioma que no es el suyo y yendo a un colegio que habla no uno, sino dos idiomas que no son el suyo.

Los amigos y la familia siempre nos preguntan ¿y en qué habla la peque en el cole?.

Podría contaros que el primer día de colegio fue entusiasmada y salió contentísima. La única queja fue que me había olvidado de darle unas galletas para la merienda (en el cole de Madrid no podían llevar nada de comer para evitar problemas de alergias alimenticias) pero ni una palabra sobre el idioma.

Tuvieron que pasar dos semanas de cole para que una tarde, volviendo a casa me dijera "¿Sabes mamá que en el cole no hablan español?"...

Está claro que no se puede generalizar y que la adaptación no sólo depende de la edad del niño o del idioma, también cambia de un niño a otro. Pero lo que sí que es seguro es que en ciudades como Bruselas, donde como ya os he contado hay tanta población extranjera, los colegios, especialmente los internacionales, están muy preparados para ayudar a la adaptación de los pequeños al idioma.

No sé si hay una edad ideal para que los niños se adapten al cambio de una expatriación pero tengo la sensación de que se tiene que complicar bastante con pocos años más de los que tiene mi hija.

Porque en el periodo equivalente a Educación infantil (de 3 a 6 años, edad en que la escolarización no es obligatoria ni aquí ni en España), el planteamiento es incluso más basado en el juego de lo que se hacía en el colegio de Madrid. Y así, jugando, bailando, cantando y jugando de nuevo es como en estos 2 meses la peque no se ha mostrado en ningún momento contrariada por el cambio de idioma y además vemos como cada día entiende lo que sus profesoras le dicen en francés e inglés y va añadiendo a sus expresiones del día a día vocabulario en esos idiomas. Sí se ha quejado de echar de menos a sus amigos de Madrid pero también a base de juego les ayudan en el cole a estrechar lazos.

Supongo que si la inmersión se produce cuando los niños son mayores, con sus "amistades para toda la vida" y además del lenguaje tienen que preocuparse por superar las evaluaciones de las distintas materias puede parecer un escollo imposible pero en todas las escuelas internacionales que consultamos contaban con apoyo para evitar que los alumnos pudieran sentirse perdidos y estoy segura de que en los públicos también pasa. Suelen agrupar a los que comparten lengua de origen para reforzar el idioma y ajustar el programa. La adaptación social ya es otro tema, aunque aquí lo raro es encontrarte a un belga.

Pese a nuestra buena experiencia, si pudiera volver al mes de octubre, cuando supimos que todo esto iba a pasar, me hubiera gustado haber encontrado a alguien que viniera a "jugar" con la peque en francés o inglés además del par de horas que tenía en el cole de Madrid.

Lo que sí que hicimos fue hablar con su seño de Inglés de Madrid (gracias Aida si algún día lees esto) que nos pasó mucho material para hacer oído. Fundamentalmente canciones y vídeos que poníamos en casa y que luego ha vuelto a escuchar en el colegio de Bruselas y le ha hecho sentirse mejor.

También la dejamos que vea un poco más de televisión de la que veía antes. Ahora el Disney Jr. es en francés y cuando los personajes que ella conocía dicen frases que ya le suenan de clase, salta contenta en el salón repitiéndolas.

Si te va a tocar pasar por esto es buen momento para que les dejes ver la tele en el idioma del destino. Si no tienes tele siempre puedes buscar en Internet películas o dibujos de Youtube o recurrir al DVD que tenga varias pistas de audio.

En cuanto a mí, si pudiera volver al mes de octubre también le hubiera dicho a mi marido que, en lugar de regalarme unas clases de inglés por mi cumpleaños (el día en que me anunció que nos íbamos de España) me las regalara de francés porque a éste paso, me va a tener que dar clases la peque de 4 años.

9 de marzo de 2015

Tipos de coles de Bruselas

En la expatriación el tema que más nos preocupaba era el de la escolarización de nuestros hijos. Supongo que es lo que le pasa a cualquier expatriado, más aún si el país de destino no comparte la lengua del de origen.

En Bélgica puedes elegir enseñanza oficial (gratuita) o privada.
Dentro de la oficial tienes la confesional (católica, islámica...) o la estatal (dividida según cada comunidad lingüística).

El norte es la región de Flandes (flamenca) y el sur la región Valona (francófona).


Os recuerdo que en Bélgica tiene 3 lenguas oficiales. Flamenco (una variante del neerlandés) que habla un 60% de la población (entre la que no me encuentro), francés que habla aproximadamente un 35% de la población (tampoco yo) y alemán (menos del 1% y en la región fronteriza con Alemania) (Ich spreche ein bisschen Deutsch... pa' lo que me sirve...).



La escolarización es obligatoria entre los 6 y los 18 años. Puedes apuntar a los peques al cole desde los 2,5 años.

Bruselas es oficialmente bilingüe.. Eso significa que si te mudas a Bruselas puedes elegir entre un colegio público (confesional o estatal) en francés o flamenco o ambos (el inglés no entra en el programa de estudios hasta los 12 años) o si quieres que la educación sea en otro idioma tendrás que buscar un colegio privado. 

Para las públicas lo mejor es acudir a la comuna en la que vayas a vivir y que te den un listado de los colegios. Y lograr plaza se basa principalmente en la insistencia con la que la pidas.

Dentro de las escuelas privadas podrás elegir inglés, inglés y francés, alemán, sueco...

Al margen de éstas escuelas están las Escuelas Europeas destinadas a hijos de personal de las Instituciones Europeas. Allí sí se imparten clases en las lenguas oficiales de la UE pero hay que cumplir unos requisitos muy estrictos para lograr plaza (fundamental ser funcionario europeo) y la escolarización comienza a los 4 años.

Hasta ahí bien.

Pero Bruselas es una ciudad donde el porcentaje de población extranjera es muy elevado. Población que no siempre va a tener ganas de que a sus hijos les den clases en flamenco (sobre todo si vienen por un tiempo limitado) así que buscarán una escuela internacional o al menos sólo en francés. Y eso que hasta en el famoso informe Pisa se ve que la zona flamenca saca unas notas como las de los países en cabeza, pero es un idioma que es complicado si no lo tienes en casa.

Y además normalmente los expats tenemos en la famosa "carta de expatriación" un punto sobre la financiación de la educación de los hijos.  Y todo eso lo saben

Así que, además del tema del idioma tenéis que estar preparados para ver el precio de los coles de Bruselas. Aseguraos antes de venir de que podéis inscribir pagar con el cambio de residencia. El precio es casi tan determinante como el idioma a la hora de elegir colegio.

Aquí os dejo una guía del MECD con algunos enlaces de distintos colegios. ¡Suerte!